Nota 33

"25 - 01 - 2014.

Abi, como a esta hora (10:30 am), estás durmiendo (angelito...), y ya que seguramente estuviste toda la noche liado en las redes (sin ser pescador); osea: guasape-ando, twitte-ando, facebook-ando, chate-ando, y eso de andar, a ti como que no, quédate en la camita otro ratito más. Hasta que te entren ganas de comer o hacer pis. No te preocupes, hoy es sólo un día más, o un día menos, según se mire la vida.
Sí, ya sé que me vas a decir eso de "ya llegó el filósofo de pelo blanco y bigote a juego", pero yo sigo a lo Mario Vaquerizo: ¡Me da igual, me encanta!
Que me dice tu madre (sí, ya sé que se cortó el pelo y que tiene un nuevo luk, pero sigue siendo tu madre, ¡Coño! Además, le queda bonito, aunque diga que no); que aprovechando que hoy tengo el día libre, vamos a hacer la compra al híper. Y claro, yo saltando de alegría le contesté: ¡Yupi! Eso es librar, lo demás es tontería. Cuando lo cuente en el trabajo van a flipar de lo que aprovecho los días libres...

En fin, vamos pal Híper, porque donde manda capitán, no manda marinero. Aunque ella no es mi capitán, es mi Teniendo Paqui O'Neil (es broma). Afortunado que es uno (no es broma).
Llegamos al "Hi-Perdimo", que es el patrocinador oficial del C.D. Tenerife (y algunas veces de la Unión Deportiva). A nosotros nos gusta, porque además de tener los mejores precios... De Hiperdino, también tiene una leche que se llama "MI", y a MI familia es la que nos gusta. A ver si de una vez ya las vacas se ponen de acuerdo para que la leche que dan sepa igual en todos los sitios, sea la marca que sea.
Me voy pa' la charcu, cojo el número 78 (va por el 6) y espero mi turno. Mientras, Mami se va pa' la carnicería y me dice: No te olvides de los huevos que no los anoté en la lista, para ganar tiempo voy cogiendo cosas y metiendo en el carro (sí, el de la rueda chunga).
Ya sabes, que si la pepsi láig, que si el nestí, azúcar (sin azúcar), cafén, gofio lapiña deldemillo; y poco a poco se va llenando el carrito de los coj...
Me voy pa la charcu otra vez y ya van por el 14 (ya me queda menos), antes de que se me olvide voy pa la nevera de los yogureses y meto en el carro 38 natillas de chocolate y 4 de vainilla (pa Abián); y 4 yogureses de soja pa Mami con mucho amor. Bueeeno, les cojo una pizza también, pero no se la coman tan de-pizza (perdón, es que hay chistes que salen solos).
Ya me toca, ya me toca. Va por el 76 y dice el charcutero: ¡El 77! - Como nadie contesta digo yo: ¡El 78, el 78!
Sin saber cómo, desde las penumbras, sale una señora muy mayor detrás de mí diciendo con voz muy tenue (tenue es mala leche antigua): el 77 lo tengo yo, caballero. Así que se espera como todo el mundo.
No salía de mi estupor (ni de la charcutería tampoco), y pensé (a veces lo hago): coño, con toda la gente que hay y me toca a mí la Nefertiti de la charcu. Si la ve Íker Jiménez la contrata un par de domingos (no creo que dure más).
Al final, pude salir de la charcu.
Me atendió (como siempre) el chico nuevo, la verdad es que lo hizo muy bien. Exceptuando que el chorizo de Teror lo cortó en lonchas muy finas, y que la mortadela con aceitunas no tenía aceitunas; y quitando dos o tres grapas que le puso al jamón, por lo demás... Muy bien (espero).
A todo esto, me acerco a la carnicería para decirle a Mami que no encontraba los huevos, cuando oigo que una señora le pregunta al carnicero: 
- ¿Tiene usted rabo de toro?
A lo que él le contesta: 
- No, ¿Y usted tetas de vaca?
La señora se fue muy enfadada y claro, sin un rabo entre las... (perdón, perdón, centrémonos).
En voz baja le susurré a Mami al oído: ni se te ocurra preguntarle al carnicero dónde tiene los huevos.
Una vez encontrados y puestos en sus sitio los dichosos huevos (en el carro), Mami fue palafrutería y se quedó mirando pal cartel de "Papayos 2,50 €", y por otro lado había otro que decía "Papayas 0,95 €"; y preguntó a la frutera: 
- ¿Cuál es la diferencia? 
A lo que la chica contestó con voz feminista: 
- El precio, señora. El precio.
Mientras Mami terminaba de coger la fruta, yo miraba al techo (ya llevaba tres horas sin ver el sol) y me preguntaba:
¿Venderán aquí papel higiénico para diabéticos? ¿Dónde estarán las compresas, pallá pal coño? 
¿Dimitirá el presidente del F.C. Bárcenas? ¡Ah, coño! Que ya dimitió... El pobre...

Menos mal que ya estamos en la cola de la caja y tu madre sigue con la mirada perdida y la mano izquierda en la mejilla (en la derecha el móvil), como que todavía se le olvida algo. Como no sea un paquete de chicle, que es lo único que cabe en el carro...
Ya pasando por caja, dice la cajera: 
- Buenas tardes (vinimos por la mañana), ¿Quieren bolsas? 
Y dije yo en baja voz (soy muy educado): 
- No, si te parece lo llevamos en los bolsillos del chándal. ¿A cómo son? 
Le preguntamos.
- A 0,5 céntimos las que se rompen, y las que sirven a 0,5 €.
Tuvimos suerte, nos hicieron falta 17 bolsas y sólo se rompió una (la de los huevos).

Al fin estamos llegando a casa y allí estará Abián para que nos ayude a subir a dichosa compra...
El único que nos ayudó fue Coffey, porque cuando entramos en casa

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todavía Abi estaba durmiendo (angelito). 
El perrito cogió el tikcet de la compra y supongo que se puso a revisarla por si habían cobrado algo de más, pero no. Estaba todo bien. Tengo que decir que gracias a que somos clientes y tenemos la tarjeta H.D. nos descontaron 2 euros y pico. Con un par de descuentos más ya podemos ir a Eurodisney.
Oigo pasos, una puerta que se abre.
Sí, es él. El único Abián que aquí vive (y menos mal), aparece en la cocina y con voz somnolienta dice: 
¡Buenos días! (Son las 17:50).
A lo que su "viejita" contesta: 
- Serán buenas tardes, mira la hora que es...
Sin inmutarse, el susodicho contesta:
- Pues vale, comemos que tengo que hacer la siesta, ¿No?

Posdata: Ya Coffey se comió casi todo el ticket.

¡A Calle Duende!"

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