"09 - Marzo - 14. Sta Francisca Romana
Querido Abi, siento no haberte dicho ná la semana pasada pero es que tu madre y yo fuímonos pallarriba palcampo a ver la nieve (con toda la que hay en el barrio...)
Y la verdad es que vimos un montón, sobretodo en los coches que venían de regreso, en el capó, en el techo, etc.
Será por eso que cuando llegamos a Pallarriba casi no quedaba ni pa' un cubata.
Todos los que han ido dicen: "Sí, hace frío. Pero está todo tan bonito, los riachuelos, las cascadas, todo tan verde...". Pos a ver si maduramos, coño, que todos los años es lo mismo.
Chacho Abi, por el día de San Valentín se me ocurrió la "brillante" idea de regalarle a tu madre un circuito de esos para relajarse, esos de masaje con piedras, chocolate... Un spa le llaman.
Porque no le compraría un bolso o un fular de esos, como todos los años. Y claro, como yendo dos era más barato, pues yo también fui (hay que ahorrar).
Total, como ayer libraba pedí cita y fuímonos pallá a relajarnos un poco y la verdad, de entrada por lo menos, a mí me costó un poco (dime "xagerao" si quieres). Según llegas te dan un albornoz, una toalla, unas zapatillas. Quitarse la ropa y a la piscina, coño. Métete en las duchas, agua fría, ahora caliente, después fría-caliente, métete ahora en la sauna... Cuando ya estás medio asfixiado y más rojo que un tomate en el sur, te sacan como pueden de la sauna y te tiran directamente en el jacuzzi, que creo que lo inventó un japonés tirándose peos en la bañera (digo yo), y cuando ya le estás cogiendo el tranquillo a poderte quedar quieto y relajado, te meten la cabeza en el grifo del cogote, y sale con tanta fuerza que para mí debería llamarse "El grifo de la crisis" porque no hay quien levante cabeza. Para que te distraigas un poco te meten unos grifos de abajo parriba; que sí, que dan gustito, pero cuidadín, cuidadín, que hay zonas del cuerpo que merecen un respeto (cada uno que elija la suya).
Chacho, después de casi una hora que yo pensaba que no saldría de allí por un sumidero, y con la música de Titanic de fondo, apareció una chica como un hada y, dirigiéndose a mí con voz acaramelada (no recuedo si el caramelo era de limón o de menta) me dijo:
- Cuando quiera, caballero, pase por aquí para el masaje.
"Chacho, esto se está poniendo calentito" pensé yo. Y mirando a ambos lados por si la viejita me veía, tiré pallá detrás de aquella Venus.
Tengo que aclarar que la susodicha Venus era bajita, tenía granos y era un callo que no veas; pero échale un poco de imaginación (fue lo único que le pude echar*).
*Nota del autor: esto lo lee mi mujer.
- ¿Qué masaje le apetece? - preguntó con voz muy suave.
- ¿Qué tienen? - pregunté.
- Tenemos el hindú.
El balinés (con escopeta de balines).
El onsen (doncen, trencen, catorcen...).
El sueco (hazte el ídem).
Con caracolas (o caraculos).
Con chocolate (Tirma, claro), etc...
- Bueno, bueno... El sueco mismo - le dije sin saber de qué masaje se trataba exactamente.
- Pase a este cuarto y quítese el albornoz, que enseguida estamos con usted - me dijo con esa voz tan guay.
Me quedé acostado bocabajo en la camilla y esperando que entrara. Y entró, vaya si entró...
Ya me estaba quedando medio dormido, cuando siento sus manos embadurnadas de aceite sobre mi piel, recorriendo cada centímetro de mi espalda, mi cuello, mis manos, mi, mi... Mientras una música que te transporta a otro mundo, un mundo donde el tiempo no existe (Los mundos de Yuppi), sientes una paz infinita, como si flotaras en el SPAcio.
Pero claro, la felicidad nunca es completa. Alguien apagó la radio y a mí se me apagó todo lo demás, y una voz que parecía más de ultratumba que de otra cosa me dijo:
- Ya puede vestirse, caballero.
Cuando me di la vuelta, veo a un tío de casi dos metros, calvo y con bigote; que me decía con una sonrisa picarona:
- ¿Qué tal? ¿Más relajado?
(El sueco).
Yo, pobre de mí le asentí con la cabeza y no dije palabra hasta que no llegué al coche.
Mientras conducía iba pensando si mi mujer se había dado un masaje, que no fuera el de chocolate porque igual había de chocolate con churros.
Antes de llegar a casa me salté un Spa, perdón, un Stop; y el del otro coche me gritó:
- ¡Mira a ver, gilipollas!
A lo que yo le contesté:
- ¡Yo también te quiero, cari!
El año que viene por San Valentín: Bolso y fular.
Dónde va a parar...
Mis bobe-rías:
¿Por qué ponen dos series que me gustan al mismo tiempo por dos cadenas diferentes? ¿Pa' joder?
Al final, de tanto hacer zapping para no perderte ninguna, lo único que no te pierdes son los anuncios (estoy hasta los mismos de "TuBillete.com").
A Nico y sus 8 años de serenidad infinita."
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